Ramón Sánchez-Ocaña – A tu salud

11 de mayo de 2012

Meditando en la emigración

Sé que muchos amigos no estarán de acuerdo con las afirmaciones que me atrevo a hacer aquí. Espero sus comentarios y sobre todo que sirvan para alguna reflexión.

Alguien dijo que la mente era como un paracaídas: sólo es útil si se abre. Eso quiero recomendarte ahora que paseas y ves, al cruzarte, a muchas personas que no son de aquí. En un colegio cercano, en la misma clase, hay más de veinte nacionalidades distintas. Y verás también que muchas otras nacionalidades quieren llegar a España y fracasan en su intento. Las pateras se hunden y dejan en la tumba del mar sueños e ilusiones de quienes ahogaron su proyecto para poder dar a los suyos una vida distinta, una vida más holgada. Son los que creen que el paraíso está en esta orilla, en esta parte del mundo.

Se lo decía a una de mis hijas: ¿Qué has hecho tú? ¿Qué he hecho yo para no ser subsahariano? ¿Qué mérito tienes tú o yo para poder abrir un grifo y que salga el agua limpia y potable? ¿Por qué mereces tú la suerte de vivir en un mundo civilizado?

Fíjate un poquito: ante cualquier cosa que te ocurra, te sientes protegida. Tienes un médico, tienes un fármaco, tienes una casa, una manta, un calor. Piensa ahora en esos hombres, en esas mujeres, en esos niños que llegan a nuestras costas ateridos de frío y tiritando de hambre. Los vemos ya con la manta que les protege. Y no vemos a los que se quedan en las aguas frías, inundando sus sueños de fracaso.

Piénsalo. Es una reflexión que a mí me ha ayudado mucho a comprender la emigración. ¿Por qué me creo con derecho a mi tierra, a mi agua, a mi aire? ¿Qué hice yo para nacer en una familia media, con agua, con luz, con calor, con asistencia médica? ¿Qué mérito puedo esgrimir para decir que no tienen derecho a buscar lo más elemental para los suyos?

Recuerda lo del paracaídas y razona: en el mundo se producen alimentos como para erradicar el hambre de la superficie del planeta. Pero no hay voluntad para que todos los habitantes de la tierra puedan alimentarse. ¿Y por qué asistimos como si no nos importara al lamentable espectáculo de esas pateras que son el símbolo de una libertad enjaulada? Pues porque seguimos creyendo que es mejor dar un pez que enseñar a pescar. Y ese es el gran error.

Europa y todo el mundo civilizado debe de poner en marcha un programa de desarrollo que permita que esos países de huída sean para siempre un país de permanencia. Que facilite agricultura, pozos, agua potable para que a través del campo se puedan establecer unas bases económicas que poco a poco permitan una industria. Y en definitiva, abra un horizonte lo suficientemente real como para que el sueño de llegar hasta la otra orilla o morir no sea tan atractivo. Pero hay que hacerlo entre todos. Y cuanto antes. No podemos, como si sólo fuera una imagen virtual, mirar para otro lado.

Piénsalo. Y sobre todo busca la respuesta a esa pregunta: ¿Qué hicimos nosotros para haber nacido en una familia media, en un país desarrollado, en este bendito rincón? ¿Cuál es nuestro mérito?



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8 de mayo de 2012

¿De qué color es tu coche?

Piénsalo y después de leer este texto, lo comentas. Porque te llamará la atención.

Cuando compramos un coche lo que nos lleva a un determinado color es, primero, la moda; y segundo, la significación que para cada uno de nosotros tiene ese color. La gran mayoría en España elige para un coche de gama alta media el gris metalizado, quizá porque es un color sufrido en donde no se nota excesivamente la suciedad. Pero un muchacho joven elegirá para un coche de tamaño medio o pequeño el color negro como un distintivo claro de su posición. Y el rojo, que durante tiempo se consideró el color juvenil, de gente joven, alegre y distendida, ha cambiado de escala y queda relegado a coches deportivos de alta gama o a modelos descapotables en donde se supone que al conductor no le importa llamar la atención y ser observado.

Los especialistas hablan de que el amarillo es el color de la prudencia y, sin embargo, apenas dos de cada cien conductores optan por este color. Los fabricantes, de todos modos y aunque ofrecen una gama de colores que sobrepasa la treintena, siempre dicen que los clientes se decantan por los cuatro más usados: negro (si es grande); azul, verde y rojo.

Parece ser que es el color -además del precio- lo que nos decide hacia un determinado tipo de vehículo. En cuanto al color, los especialistas en estas cuestiones dicen que el marrón se elige porque nos parece que es duradero; el azul acompaña a personas que también visten de azul: puede significar corrección y sobre todo, no destacar de manera especial; el negro se utiliza para la gama alta de vehículos y entre la gente joven; el blanco ha sido tradicionalmente el color más vendido, no sólo por la visibilidad sino también porque refleja mejor el calor. Esa es la razón por la que muchas ciudades han cambiado el color de sus taxis.

¿Y cuáles tienen más accidentes? La revista “Tráfico y Seguridad vial” publicaba un interesante trabajo sobre este tema. Los coches marrones, negros y verdes son los que más accidentes tienen y los plateados, rojos y amarillos los que menos.

Ni fabricantes, ni vendedores, ni compradores se plantean en la actualidad que un color sea más propenso a sufrir accidentes que otro. Simplemente se asocia la seguridad de algunos colores, como rojos o amarillos, con su grado de visibilidad, sin tener en cuenta que esa visibilidad depende mucho del entorno y de la iluminación de la vía.

Hace años, Mapfre realizó un estudio que sí mostraba la influencia del entorno o la diferente iluminación en los distintos colores. Así, los coches amarillos o rojos, que son más visibles en vías iluminadas, aumentaban el riesgo en ausencia de iluminación; mientras que con el blanco y el beige ocurría lo contrario. Un coche verde –en principio de los más visibles por su alto contraste con el asfalto–, en zonas como Asturias, donde predominan los verdes paisajes, resulta mucho menos visible que, por ejemplo, en Andalucía.

Blancos, amarillos, naranjas o rojos eran más visibles en la mayoría de condiciones, pero en ningún momento se mencionaba si coincidía con que, precisamente, esos colores tenían menos accidentes. Aunque parezca mentira en los partes de accidente no se suele registrar el color del coche.



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4 de mayo de 2012

Gastamos para tirar: penoso panorama

Gastamos cien veces más de agua que hace 50 años. Y la contaminación nos pone un paraguas sobre el cielo para que el calor rebote en el efecto invernadero. Y, claro, los árboles que podrían absorber el anhídrido carbónico están desapareciendo. Cada cinco minutos se tala en el mundo un kilómetro cuadrado de árboles. Además, tenemos una energía sucia y, por si fuera poco, estamos enterrándonos en los residuos que nosotros mismos producimos.

Cada año, sólo en Europa, producimos más de 2.000 millones de toneladas de residuos. Ya se hizo el cálculo: haría falta un tren de 100 millones de vagones, de 20 toneladas cada uno y con una longitud de millón y medio de kilómetros para meter todos esos residuos. Imaginen, por un momento, ese tren circulando a 160 kilómetros por hora. Bueno, pues tardaría todo un año en pasar delante de nosotros. Y cuando terminara, justo en ese momento, empezaría a pasar el del año siguiente. La desertización, además, avanza de manera peligrosa: es como si cada segundo, 50 camiones volcaran tierra fértil al mar. Y se establece un círculo vicioso del que es difícil escapar: a más desertización más cambio de clima y a más cambio de clima más desertización. Por si fuera poco, para disminuir mano de obra, se han impuesto los envases de usar y tirar en vez de los retornables.

Y las cosas, no se arreglan: se tiran. Cada año, según fuentes europeas, se producen 50 millones de toneladas de desecho, sólo de empaquetamiento, y es una cifra que va en aumento, porque el reciclaje no llega ni a la mitad. Nosotros tiramos prácticamente un 60 por 100 de los que compramos. Se quema apenas una cuarta parte, se recicla para nuevo uso un 10 por 100 y se utiliza para producir energía apenas un 6 por 100. Prácticamente, la mitad de los residuos urbanos; es decir, la mitad de lo que tiramos son envoltorios y embalajes por lo que evidentemente, pagamos. Y lo más grave es que no se trata de envoltorios de protección en sí mismos, si no envoltorios de señuelo, de color, de incitación al consumo.

Con la basura producida en un año en España podríamos llenar una manzana de casas que tuviera un kilómetro de base y cinco kilómetros de altura. Producimos nada menos que 30.000 toneladas diarias de basura. Eso, sin contar todo lo que se tira sin control de ningún tipo…

Pero hay que insistir: Un quince por 100 de lo que invertimos en hacer nuestras compras lo gastamos en el envase o en el envoltorio que va directamente a la basura. En otras palabras: gastamos 15 céntimos de cada euro en comprar basura. Y después tenemos que pagar por deshacernos de ella. Una curiosa paradoja.



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27 de abril de 2012

¡Que no te oprima la ropa!

No es la primera vez que se llama la atención sobre la ropa ajustada. Y especialmente si es de tejido fuerte, como los vaqueros. Los especialistas en fertilidad constatan, por ejemplo, cómo va disminuyendo la calidad del semen de los españoles y aunque señalan que es difícil citar causas concretas, hablan del efecto de tóxicos como drogas, alcohol, tabaco, componentes hormonales y los pequeños traumas a nivel testicular. Por ejemplo, el calor excesivo o la ropa excesivamente ceñida, como algunos tejanos, porque afectan a la producción de espermatozoides.

Pues ahora la llamada de atención proviene de la Fundación Española del Corazón. Dice textualmente que el uso continuado de ropa muy ceñida puede favorecer la aparición de problemas cardiacos. Porque, especialmente si es tela fuerte, dificulta la circulación venosa al no facilitar la circulación de retorno. Y todo ello, puede favorecer la aparición de edemas. Como consecuencia –dice– pueden surgir trombos venosos principalmente en las piernas que, al soltarse, pueden originar un infarto pulmonar.

La doctora Mar Moreno, cardióloga de La Paz, de Madrid, comenta, según recoge “Corazón y Salud”: “Esta trombosis venosa, si sucede de forma repetida, puede provocar hipertensión arterial pulmonar con aparición de dificultad respiratoria y si es masivo el desprendimiento de los trombos puede llegar a producir la muerte”.

Normalmente, no se llega a tanto y tampoco la ropa es tan ceñida como para producir todos esos efectos, porque sería demasiado incómoda. Pero es una llamada de atención que hay que tener en cuenta.

De todos modos, no podemos olvidar que la ropa ajustada provoca retención de líquidos y no hace fácil la digestión.

Eso de tener que tumbarse para lograr abrochar el tejano no es aconsejable. Que la ropa no te oprima en exceso. Y uno de los primeros síntomas es el hormigueo en manos y pies.

Mejor usa una talla más que menos. Tu salud te lo agradecerá.



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24 de abril de 2012

¿Aceite virgen o aceite puro?

Prometíamos al hablar de los zumos de frutas que abordaríamos algo sobre el aceite, porque también en esto existe confusión. Si le pregunto si el aceite puro de oliva es aceite virgen, la mayoría diría que sí. ¿Verdad?
Y sin embargo, no es cierto. Aunque parece un contrasentido, el aceite puro de oliva es una mezcla de aceite virgen y aceite refinado.

Por eso, debemos saber que se llama aceite de oliva virgen al que se obtiene por procedimientos mecánicos en frío por sedimentación, centrifugación y filtración sin otras manipulaciones. Y no debe tener mezcla de ningún otro aceite. El refinado es el aceite de oliva virgen que si tiene muchos grados de acidez no resulta agradable para el consumo y entonces se refina.

Por cierto, ¿sabe lo que indica el grado de acidez de un aceite de oliva? No indica acidez en el sabor sino que expresa la cantidad de ácido oleico que contiene. Cuando en una botella se lee que tiene 1 grado de acidez, significa que hay un gramo de ácido oleico por cada 100 de aceite.

Y ya que hablamos de aceite contesto otra pregunta frecuente: ¿por qué adquiere sabor según las cosas que se frían? Cuando se fríen patatas o croquetas, el aceite se puede seguir usando sin problema. Sin embargo, cuando freímos pescado, por ejemplo, ya no podemos volver a usarlo salvo para pescado. Porque adquiere su sabor. Y es que la grasa del alimento puede pasar al aceite. No ocurre así con las patatas, por ejemplo, ya que el agua que contienen, protege al aceite de la oxidación. Pero cuando se fríe un alimento muy graso, hay un intercambio entre la grasa de la sartén y la grasa del alimento. El aceite fríe las sardinas, pero a su vez toma grasa del pescado. Por eso, ese aceite no sirve ya más que para seguir friendo pescado.

Y ya que hablamos de aceite, otra cuestión que suele plantearse: ¿cuál es la diferencia entre grasa y aceite? Pues químicamente hablando, ninguna. Pero nosotros, si a temperatura ambiente se muestra sólida, hablamos de grasa. Y si es líquida, de aceite. Tienen el mismo valor calórico. Esa presencia no altera su estructura química, aunque lo normal es que cuando al enfriar se solidifican, se trata de grasas animales y por tanto no muy recomendables (salvo las de pescado). Pero en cuanto a la pregunta que suele hacerse de si engordan lo mismo, hay que decir que sí, que nos proporcionan exactamente 9 calorías por gramo.



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20 de abril de 2012

¿Tienes fiebrefobia?

La fiebrefobia es la tendencia que tienen muchas madres a bajar a toda costa la fiebre a los niños. Y los pediatras dicen que eso hay que combatirlo porque la fiebre no es una enfermedad en sí, sino solamente un síntoma, como la tos. Y son precisamente estas dos circunstancias las que más niños llevan a la consulta.

Los padres deben saber que la fiebre es una respuesta del organismo para hacer frente a las infecciones. Y recuerdo un hecho significativo: cuando no había antivirales de ningún tipo, yo mismo he visto cómo se  ponían inyecciones de leche de vaca con el fin de provocar una fiebre alta y así combatir entonces el virus del herpes. Hablo de los años 70 del pasado siglo. Pero sirva como ejemplo de que la fiebre en sí no es mala, sino que es un estímulo defensivo.

Lo que ocurre es que muchas madres y muchos padres creen que la fiebre puede ser perjudicial y provocar convulsiones. Algunas veces, en efecto, el niño con fiebre convulsiona (sólo en un porcentaje mínimo de casos). Pero los padres también deben de saber que los antitérmicos de uso común, como dice el doctor Ugarte, “no son tan eficaces como se cree y pueden suponer un gasto energético injustificado en niños pequeños”.

Para los pediatras de Atención Primaria es clave que los padres reciban información sobre qué es la fiebre y cómo hay que tratarla, porque sostienen que quizá es mejor utilizar analgésicos y no antipiréticos o antitérmicos. Es decir, que hay que tratar el dolor o las molestias que causa la fiebre y no la fiebre en sí misma.

También los pediatras llaman la atención acerca de la tos, motivo de consulta frecuente. Es verdad que es un síntoma molesto y se intenta resolver de manera rápida a base de medicamentos. Pero claro, la variedad de fármacos disponibles y su fácil dispensación (muchos de ellos sin receta médica) hace que se consideren seguros y que sean habituales. El problema es que no se conoce la eficacia de estos fármacos pero sí algunos de sus efectos adversos como las arritmias o los trastornos cardiovasculares. Por eso, los pediatras de atención primaria aconsejan que el niño con tos por procesos catarrales más que medicado, esté perfectamente hidratado, que se favorezca la humidificación del ambiente y que se eviten los espacios con humo.



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17 de abril de 2012

Casi 9000 españoles son centenarios

Y parece que será una de las últimas generaciones en llegar a esa edad en buenas condiciones. Los que lleguen hoy tendrán mayores dificultades de todo tipo. Los datos los aporta la Universidad Europea de Madrid, que ha realizado un llamativo estudio bajo la dirección del doctor Alejandro Lucía, catedrático de Fisiología del Ejercicio.

En España hay más de 8.900 personas que ya han cumplido los 100 años y, según esta investigación, un tercio de ellos ha llegado a esa edad en buen estado de salud, sin enfermedades invalidantes. El profesor Lucía señala que algunos centenarios se encuentran mejor que personas próximas a los 80 años; es verdad que los centenarios tienen achaques propios de la edad, pero menos dolencias graves.

¿Las causas? A la genética de cada uno tenemos que sumarle también la influencia del entorno, pero uniendo ambos factores estas personas viven entre 10 y 15 años más que la media.

Una de las cuestiones mas llamativas es que, como dice Lucía, “gracias a esta investigación hemos comprobado que los más longevos tienen hasta cinco veces más posibilidades de que un gen que está relacionado con la protección frente a ciertos tipos de cáncer esté funcional, y por lo tanto su riesgo ante un cáncer sea menor”.

Si se analiza la biografía de los centenarios, se comprueba que han nacido en una época anterior a los antibióticos, que han vivido una guerra civil y que han pasado por momentos de hambruna y carestía. Eso sí, han realizado mucha mas actividad física que la que actualmente se realiza. Y sin duda el ejercicio, con los genes implicados en la longevidad, facilita que los adultos lleguen a esas edades sin enfermedades consideradas como invalidantes.

La diferencia con la población adulta actual es que por su vida sedentaria y el nivel de estrés podría llegar a alcanzar los 100 años pero en peores condiciones que los centenarios de hoy. Su salud será peor. Quizá la conclusión más importante es la de que el ejercicio físico que realiza el individuo a lo largo de su vida sirve para llegar a la longevidad sin problemas de salud que incapaciten.



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13 de abril de 2012

Contra la violencia, ternura

Siento una enorme preocupación por el exceso de violencia a la que asistimos de manera continuada. El anuncio de una película traza en apenas 30 segundos todo un muestrario de disparos, golpes, sangre y estallido de cristales, naves, coches o cráneos… Ya lo decían los estudiosos de la televisión: si lo que importa es ganar audiencia, hay dos caminos: violencia y sexo.
Y además, está escrito que una psique débil puede mezclar ficción y realidad de manera que muchos personajes pueden convertirse en un modelo a imitar.

La realidad es que la violencia nos invade. En todas sus formas es responsable de la muerte de tres millones y medio de personas al año. Y no sabemos –aunque no es difícil de suponer– el efecto que esa violencia produce en la salud de los niños que viven conflictos armados.

Y sin llegar a las guerras: nadie admitirá en principio que la violencia familiar mata y mata mucho; aunque esa violencia se viste de otras cuestiones y adopta la forma de amenaza, de golpes, de vejaciones que  minan la salud y provocan esas heridas del alma que no se curan; porque cada recuerdo las vuelve a abrir. El maltrato, la falta de atención, la tristeza que estas situaciones producen lleva con frecuencia al suicidio. Además, los médicos se encuentran con las barreras impuestas por los propios afectados que tienen miedo a denunciar estos casos.

¿Soluciones? Sin duda, la mejor arma es la ternura. Y esta demostrado que los niños que reciben más muestras de ternura de sus padres son los menos violentos. Habrá que promover una campaña, al estilo de los psicólogos norteamericanos, diciendo a los padres: ¿Ha abrazado usted hoy a su hijo?

Y pintar las paredes de la casa con colores especiales. A los grandes hospitales se les aconseja que pinten las unidades de urgencia y las de accidentes de colores pastel para limitar la agresividad y el estrés de los pacientes. El verde, el verde azulado y el verde amarillento tienen efectos calmantes, mientras que el amarillo brillante y el rojo, provocan irritación. También recomiendan utilizar al máximo la luz natural, y para crear ambientes cálidos, la luz indirecta y los focos.

Vale la pena intentarlo; porque habrá que lograr, como sea, que se rebaje la intensidad de la ira.



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10 de abril de 2012

Cada vez habrá más calvos

¿Sabía que por término medio tenemos cinco millones de pelos? Es verdad que están desigualmente repartidos. En el cuero cabelludo se pueden contar unos cien mil –600 por centímetro cuadrado– mientras que en el dorso de la mano no tenemos más de diez por centímetro de superficie. El grosor varía de unos a otros y puede ir de 0,6 milímetros a 0,06. Los más gruesos son los más fuertes, como es lógico. Crecen alrededor de 0,35 milímetros al día. Y es normal la caída de unos 100 pelos diarios. No tiene más función que la estética. Y es como un resto zoológico que antaño necesitábamos para nuestra propia protección. Era nuestro abrigo natural.

Pero se conoce que ahora, como ya no lo necesitamos para el frío, va desapareciendo. Y los datos son elocuentes: el 60 por 100 de la población –tanto masculina como femenina– mayor de 18 años tiene un alto riesgo de tener alopecia androgenética. En los hombres esta cifra se incrementa hasta el 89 por 100. Y en las mujeres se cifra en el 16 por 100.

Sin duda, hay preocupación por el pelo. Y todos nos hemos preguntado alguna vez de qué depende. Si es la herencia paterna, si es cuestión de familia, si hay que tratar de prevenir cuanto antes. Ahora sabemos que cada vez son más los españoles que tienen predisposición a desarrollar lo que todos conocemos como calvicie común. Así lo ha demostrado un estudio genético realizado por Svenson, el único que actualmente existe en España, que analiza de forma precoz la predisposición a padecer alopecia. El test HairDX consiste en un frotis bucal del que se toman muestras de ADN que se analizan posteriormente en Estados Unidos. La prueba reúne información genética tanto del padre como de la madre, por lo que tiene una gran capacidad predictiva. Y ya no sólo hay que fijarse en el padre; puesto que varones cuyo padre tiene una mínima pérdida de cabello y que dan positivo en la variante G del gen asociado a la alopecia androgenética cuando se realizan este test, tienen un 80 por 100 de probabilidades de desarrollar este tipo de calvicie. Si dan negativo para la variante de este mismo gen en el test, el riesgo de tener calvicie común es sólo del 10 por 100.

Y transcribimos detalles curiosos de la “geografía de la calvicie”. Los castellanos leoneses son los más propensos a padecer pérdidas de pelo. En este sentido, las mujeres de esta región alcanzan un porcentaje de riesgo del 33%, mientras que la media nacional femenina se encuentra en el 16%. En lo que se refiere a los hombres de Castilla y León, este porcentaje de riesgo alcanza a casi la totalidad de la población masculina. Por el contrario, los hombres gallegos y las mujeres de Aragón, Cantabria, La Rioja y Navarra son los que tienen un riesgo menor de quedarse calvos.



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3 de abril de 2012

Nuestra buena salud infantil

La salud de los niños españoles es mejor que la de los países de nuestro entorno. Lo dicen los pediatras de atención primaria, que son los que llevan acabo esta labor (y labor ingente: nada menos que entre los 6.300 pediatras realizaron unos 35 millones de consultas en el año). Y es como para sentirse satisfechos ya que con un gasto por debajo de la media europea, nuestra infancia presenta unos datos de salud muy por encima de esa media.

Son muchos los indicadores de esa buena cobertura sanitaria. Uno de ellos es el de la mortalidad infantil. Es un índice que muestra el número de defunciones por cada 1000 nacidos vivos. Pues bien, desde el año 1990, ese índice se ha reducido a más de la mitad, pasando de 7,6 en el año 1990 a 3,5 en 2009. Es una de las tasas más bajas de Europa. También han disminuido de forma notable las muertes por accidentes  y otras causas externas.

La vacunación, una de las armas más cualificadas de la medicina preventiva, ha logrado situar a nuestros más pequeños en una de las mejores tasas europeas de salud. La cobertura para menores de 2 años se sitúa entre el 95 y el 98 por 100 y, como consecuencia, enfermedades que hace unos años eran las de mayor frecuencia y con posibles complicaciones, hoy tienen una incidencia muchísimo menor. Como comentan los pediatras de atención primaria, en el caso de la rubeola, el sarampión y la tos ferina las tasas registradas en 1991 eran considerablemente superiores a las que se registraron en 2008, que pasaron de 83,7 a 0,3 en el caso de la rubeola; de 62,87 a 0,7 en el sarampión y de 21,49 a 1,25 en la tos ferina.

Ésa es la noticia que es satisfactoria compartir: la salud de la población infantil en España ha mejorado mucho en los últimos años y destaca por encima de otros países europeos.



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Algunos me conocéis de toda la vida. A los que no me conocéis, os cuento que soy periodista especializado en temas de salud. Durante muchos años tuve un programa en TVE que batió todos los records de aceptación, se llamaba "Más Vale Prevenir". Tengo más de 20 libros publicados y he dedicado toda mi carrera profesional a la divulgación de la salud y del cuerpo humano. En este rincón, vais a encontrar mi opinión sobre las cosas que ocurren y que tienen que ver con nosotros, con nuestro bienestar, nuestra calidad de vida y nuestra esperanza; es decir, con todo aquello que nos mantenga sanos.